La acromegalia felina es una enfermedad endocrina infrecuente pero de gran relevancia clínica. Su diagnóstico suele pasar desapercibido porque los signos iniciales se confunden con una diabetes mellitus resistente a la insulina. Sin embargo, la patología clínica ofrece señales determinantes para identificar este trastorno y orientar el tratamiento de forma precisa.

En REDLAB México, entendemos la importancia de la correlación entre laboratorio y práctica clínica. Un diagnóstico oportuno basado en bioquímica sérica y niveles hormonales permite al médico veterinario detectar casos de acromegalia y evitar complicaciones metabólicas graves.


Manifestaciones clínicas iniciales

La acromegalia afecta principalmente a gatos adultos mayores, con una marcada predisposición en machos. Los signos clínicos más frecuentes incluyen:

Estos hallazgos deben alertar al veterinario sobre un posible trastorno endocrino secundario, especialmente cuando el manejo convencional de la diabetes no logra resultados.


Fisiopatología de la acromegalia felina

Exceso crónico de hormona de crecimiento (GH)

En la mayoría de los casos, un adenoma hipofisario funcional secreta hormona de crecimiento (GH) de manera continua.
La GH ejerce un efecto contra insulínico, reduciendo la sensibilidad de los tejidos periféricos a la insulina.

Producción aumentada de IGF-1

El hígado responde al exceso de GH incrementando la producción de IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1).
En concentraciones elevadas, este compuesto altera el metabolismo de carbohidratos y lípidos, favoreciendo la resistencia a la insulina.

Resistencia periférica a la insulina

El páncreas intenta compensar la disminución de sensibilidad secretando más insulina, lo que conduce progresivamente a una diabetes mellitus secundaria.


Patología clínica en acromegalia felina

1. Bioquímica sérica

2. Hormonas e IGF-1

3. Hemograma y urianálisis


Pruebas complementarias

Aunque el pilar del diagnóstico se basa en la patología clínica, otras herramientas complementan la evaluación:

La correlación entre hallazgos clínicos, bioquímicos y hormonales es fundamental para una aproximación diagnóstica sólida y un manejo integral del paciente.


Conclusión

La acromegalia felina continúa siendo una enfermedad subdiagnosticada. En la mayoría de los casos, el primer indicio es una diabetes mellitus resistente a la insulina.
El análisis de patología clínica permite identificar los patrones característicos: hiperglucemia persistente, dislipidemia, alteraciones hepáticas y niveles elevados de IGF-1.

En REDLAB México, reforzamos el valor de la colaboración entre el laboratorio y el médico veterinario para lograr diagnósticos certeros.
Detectar tempranamente esta enfermedad mejora el pronóstico, permite ofrecer tratamientos específicos (como radioterapia o hipofisectomía) y optimiza la calidad de vida del paciente felino.


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